El día a día nos enfrenta con variadas cuestiones a las que debemos dar solución. Desde el asunto más cotidiano hasta la inquietud más compleja empiezan por una pregunta; todo ha empezado por un: qué, cómo, cuándo, dónde o por qué.

Las innumerables incógnitas que nos rodean dan ciertas luces a respuestas igual de infinitas, y así nos volvemos reflexivos, creativos, lógicos o inventivos, entre muchas otras cualidades del pensamiento humano.

Pero, ¿Qué pasa cuando el proceso se vuelve sistemático y ordenado?

Milenios han pasado y la articulación de varias corrientes de pensamiento han dado forma a lo que conocemos como método científico, apegado, en su mayoría, hacia el razonamiento y el empirismo como vehículos para obtener conocimiento.

Así, nace la investigación: experiencias y preceptos pueden convertirse en teorías y conceptos, hasta paradigmas o leyes que explican todo lo que podemos percibir y/o pensar. 

Nos volvemos entonces inductivos, deductivos, empíricos y experimentales; e incluso, filosóficos, críticos o cuestionadores. 

A pesar de que el error siempre será parte del proceso, se podrá encontrar una solución y un camino.

Y ¿A qué nos lleva todo esto?

A organizar nuestra cabeza, nuestros pensamientos, de tal manera que lo desconocido se vuelve inteligible, la curiosidad aumenta y las respuestas quedan a la vista.

La investigación se vuelve una cualidad nata de algunos sujetos que anhelan comprender/aprender, y por supuesto hacer más preguntas y encontrar más y más respuestas. Una cualidad humana.

Desde Antroproyectos, en los últimos años hemos venido resolviendo algunas preguntas en temáticas tan variadas, pero tan necesarias, que nos han dado una perspectiva más cercana a nuestra sociedad, local y regional.

Hemos encontrado respuestas en temas ambientales y socioambientales; en planificación, planes de contingencia y proyectos estratégicos; en participación ciudadana y relaciones comunitarias; en el ámbito político; en marketing, comercio y posicionamiento de marcas; en el aspecto social desde la educación, los estudios de género, de movilidad humana, de trabajo, a problemas del día a día de niñas, niños, adolescentes y mujeres.

Todo esto desde líneas bases, diagnósticos, caracterizaciones, levantamientos de información, análisis, sistematizaciones, informes de resultados. Y así mismo, propuestas, planes de ejecución y gestión de proyectos. 

La información y los datos son el diamante en bruto que la investigación nos ha provisto. Los proyectos, análisis y contribuciones parten de ella.

Es por eso que la investigación es sólo el inicio, la transformación de nuestra realidad es el siguiente paso.