¿ECONOMÍA CIRCULAR Y DESARROLLO ECONÓMICO?

El rápido crecimiento poblacional sumado a la explotación de los recursos naturales, el consumo desmedido que provoca la generación de residuos y el deterioro causado por el cambio climático, son algunos de los principales problemas que atraviesa el planeta.

Según el informe Breaking The Plastic Wave (Rompiendo la ola del plástico) de Pew Charitable Trusts y SYSTEMIQ (2020); si no actuamos hoy, en 2050 podría haber más plástico que peces en el océano.

Economía lineal vs. economía circular

La economía lineal consiste en extraer recursos naturales o materias primas para el desarrollo de todo tipo de productos y artículos, que al final de su ciclo de vida se convierten en residuos; este vendría a ser el círculo vicioso entre “producir, comprar, utilizar, tirar” cuyos residuos finalmente terminan en los mares, océanos o en el Relleno Sanitario de la ciudad, aumentando la cantidad de desechos bajo la superficie. Este modelo es insostenible ya que los recursos son limitados.

En este sentido, la economía circular o desarrollo sostenible ha sido una de las respuestas menos radicales a dicho modelo lineal, siendo menos criticada ya que permite un crecimiento económico de forma más armónica con el ambiente, respetando las necesidades ambientales y de recursos a largo plazo. En este sistema de producción y consumo, el término “caducidad” es sustituido por “restauración”; se elimina en la medida de lo posible la utilización de químicos y tóxicos que dañan la biósfera y perjudican la reutilización mediante la eliminación de residuos y la apuesta por energías renovables; todo ello mediante la optimización del diseño de productos y materiales, por un lado, y sistemas y modelos de negocios por otro (Ellen MacArthur Foundation, 2014).

Comparado con el escenario habitual, un enfoque integral de la economía circular tiene potencial de reducir el volumen anual de plásticos que ingresan a nuestros océanos en más del 80%, también de generar ahorros de $200 mil millones al año, reducir en 25% las emisiones de gases de efecto invernadero y crear 700.000 empleos adicionales (Ellen MacArthur Foundation, 2020).

Esfuerzos internacionales

La Unión Europea, consecuente y alineándose a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), ha tenido avances significativos en la integración y acoplamiento de los nuevos procesos de economía circular a nivel mundial; por ejemplo, en 2015 aprobó el primer Plan de Economía Circular con 54 acciones que ya se han implementado o están en marcha.

Existen otras normas que promueven este proceso como:

  • ISO 14001:2015. Sistema de Gestión Ambiental. Organización Internacional de Estandarización
  • ISO 26000:2010. Guía de Responsabilidad Social. Organización Internacional de Estandarización
  • BS 8000:2017 Concepto y principios de la economía circular. British Standards Institution.
  • AFNOR XP X30-901:2018. Gestión de Recursos. Asociación Francesa de Normalización.

Economía circular en Ecuador

El Ministerio de Producción, Comercio Exterior, Inversiones y Pesca, en conjunto con otras organizaciones Nacionales e Internacionales, publicó en 2021 el “Libro Blanco de Economía Circular de Ecuador”. Por su parte, el Servicio Ecuatoriano de Normalización (INEN) elaboró la NTE INEN AFNOR XP X30-901:2018 – Economía Circular – Sistemas de Gestión de Proyectos de Economía Circular. También, la Asamblea Nacional en 2021 expidió la “Ley Orgánica de Economía Circular Inclusiva”. Sin embargo y a pesar de los esfuerzos, en el Ecuador es un tema nuevo y requiere estrategias públicas claras que guíen a las pequeñas, medianas, grandes industrias y grupos asociativos a considerar la economía circular como un aliado.

En conclusión, frente a un mayor consumo global de recursos y desafíos ambientales y socioeconómicos, la economía circular constituye un cambio de paradigma. Se requiere un trabajo conjunto entre el Gobierno, organismos internacionales, el sector empresarial y la academia. El objetivo es construir el círculo virtuoso del ganar-ganar.