Los océanos son esenciales para la biodiversidad del planeta, actualmente se ven amenazados por una variedad de contaminantes, entre ellos, las redes de pesca en desuso. Estas redes, comúnmente son conocidas como “redes fantasma”, representan una problemática crítica en Ecuador. La pesca es una actividad vital, pero cuando las redes de pesca quedan desechadas sin control alguno o abandonadas en el mar estas podrían afectar gravemente al ecosistema.

Ecuador cuenta con una amplia zona económica exclusiva que alberga ecosistemas marinos de
gran importancia ecológica, entre ellos las Islas Galápagos, reconocidas como Patrimonio de la Humanidad por su biodiversidad única. Sin embargo, el aumento de redes fantasma, constituye una amenaza creciente para la riqueza marina del país. Se estima que estas redes pueden representar hasta el 10% de los desechos plásticos en los océanos. (FAO & UNEP, 2018).
La peligrosidad de las redes fantasma radica en que estas continúan capturando de manera incontrolada y afectando a una amplia variedad de especies marinas como: peces, tortugas, tiburones, aves marinas e incluso mamíferos como delfines y lobos marinos, estas redes reciben el calificativo de «fantasma», ya que persisten en su función de pesca sin control humano, causando la muerte.

Las especies marinas enredadas en las redes mueren de asfixia, inanición o heridas graves, lo que altera la cadena alimenticia y la salud general del ecosistema. En Galápagos, se ha documentado que las redes fantasma afectan a especies endémicas y en peligro de extinción, como las tortugas marinas y los tiburones martillo. El principal impacto visible se presenta en la biodiversidad marina, pero también tiene otras consecuencias, como la degradación del hábitat. Las redes que se enredan en arrecifes de coral o en los fondos marinos dañan estas estructuras, las cuales son fundamentales para el ciclo de vida de muchas especies locales de peces.
Además, el plástico de las redes se descompone lentamente en microplásticos, lo cual genera una contaminación del agua y el cual termina siendo ingerido por organismos marinos. Estos microplásticos, a su vez, ingresan a la cadena alimenticia, afectando no solo a los peces y mariscos que consume la población, sino también a los humanos.
Ante esta problemática, es esencial contar con un programa de recolección de redes de pesca en desuso, como los implementados por iniciativas globales como Bureo en Chile y Ecuador. Estos programas se centran en la recolección de redes de pesca abandonadas y en desuso, evitando que se conviertan en redes fantasma.
Este programa ayuda a mitigar los impactos ecológicos negativos, al retirar las redes del océano, se evita la captura accidental de fauna marina y se protege el hábitat de los corales y otras especies vulnerables. Además, las redes recolectadas pueden ser recicladas y reutilizadas para fabricar productos sostenibles, como ha sido el caso con la iniciativa NetPlus de Bureo, que transforma estas redes en productos como gafas de sol y piezas de patinetas.
Además, la implementación de este tipo de programa genera una oportunidad económica para las comunidades pesqueras locales, puesto que, los pescadores pueden ser parte de la solución al recibir incentivos para recolectar y entregar las redes que ya no utilizan. Este enfoque no solo contribuye a la conservación del medio ambiente, sino que también mejora la economía circular, creando nuevos ingresos para quienes participan.
Bibliografía
- FAO, & UNEP. (2018). Abandoned, lost and discarded fishing gear. Food and Agriculture Organization of the United Nations. https://www.fao.org/3/ca1343en/CA1343EN.pdf
- World Animal Protection. (2014). Ghosts beneath the waves: Global ghost gear problem. World Animal Protection. https://www.worldanimalprotection.org/ghosts-beneath-wave
- UNEP. (2016). Marine plastic debris and microplastics – Global lessons and research to inspire action and guide policy change. United Nations Environment Programme. https://wedocs.unep.org/handle/20.500.11822/7720
Artículo escrito por: Oscar Chávez

